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lunes, 7 de marzo de 2011

7 de marzo. Presentación de PROECCLESIA al obispo de Tlalnepantla

RODRIGO MARÍN NOS COMPARTE:

Estimados amigos:


Tengo el gusto de confirmarles la reunión con Don Carlos Aguiar, Arzobispo de Tlalnepantla el próximo martes (8 de marzo) a las 10 am en la catedral para ultimar detalles de la famosa fundación que inventó Fabio.


Ojalá que alguien se pudiera animar a asistir pues además de hacer un gran bien con este apostolado, se pueden generar muchas otras actividades.
Anexo algunos archivos que contienen la información más actualizada y el link para poder modificarlos.


https://docs.google.com/document/d/1SzzqOPha6W_nuh37VX92maIICj5HUij16ajZaWk7Un8/edit?hl=en&authkey=CNTy7d4O


https://docs.google.com/document/d/1Ln03PCwIJa8IKt9tuavmD8ZO_aYV9U05ykLYENJFTL8/edit?hl=en&authkey=CJ6KjYwO


https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0B1SE-Vu5e1YVY2IwZTE2MDgtYTg4ZS00MzVhLWE3MzItNWYyZGQ1ZGJhNGE5&hl=en&authkey=CNevku0K


(Por cierto, la foto de la presentación es de Oscar, ja, ja, ja)


Espero sus comentarios y ojalá puedan participar sobre todo los que residimos cerca de esta Arquidiócesis.


Les agradecería confirmarme su asistencia para anunciarlos en la recepción.
Saludos
Rodrigo

viernes, 4 de febrero de 2011

4 de febrero. ProEcclesia, servicio para ex seminaristas y ex religiosas

RODRIGO MARÍN NOS COMPARTE:

Estimados amigos, en las próximas semanas tendremos audiencia con Don Carlos Aguiar en la catedral de Tlanepantla para la aprobación del servicio Proecclesia.
Quienes estén interesados en aportar ideas o asistir a la audiencia pueden comunicarse conmigo.
Es un apostolado para prevenir la deserción de la vida consagrada, ...recuperar sacerdotes y religiosas motivar la superación personal
Instrumentos: Mediación, colaboración con las autoridades de la Iglesia, solidaridad social con los institutos de procedencia, familias y personas.
Colaboración con las autoridades de la Iglesia: para regularizar la situación Canónica.
Colaboración en actividades de formación y pastorales
Solidaridad social: integración a redes sociales
Colaboración en círculos laborales y comerciales
Saludos

Y tiene una presentación en línea de este apostolado:

https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0B1SE-Vu5e1YVOGMzMzc3ZjItNjljYS00Mzg2LTk1OTItMWZjNmMyY2JlZjEx&hl=en&authkey=CJChh4gG&pli=1

sábado, 6 de noviembre de 2010

6 de noviembre. La fe del hermano Cristóbal Serratos LC no apareció de pronto

RODRIGO MARÍN NOS COMPARTE:

LA FE DEL H. CRISTÓBAL NO APARECIÓ DE PRONTO.
Fue miembro de una familia católica tradicional, por cierto, muy numerosa para la época. Los sufrimientos que padecieron no fueron sencillos. Hay constancia de que perdió a su mamá cuando él era muy joven. “Nosotros somos como unos aparatos eléctricos”, decía su madre de gran fe, “en cualquier momento nos pueden desenchufar, nuestra vida pende de un hilo”.
"Fue un error médico" decía Cristóbal, “parece ser que era alérgica a la penicilina y se la administraron de modo equivocado” afirmaba como perdonando. Su padre un profesionista notable, al parecer desarrollado en la prensa y medios de comunicación, viudo muy joven, llevó con entereza la encomienda de ser el jefe único de familia renunciando a otras posibilidades. “Prefirió cuidar de sus hijos que iniciar otra familia” afirmaba orgulloso Cristóbal.
Otra pena embargó la adolescencia de la familia, el fallecimiento de uno de sus hermanos en un accidente simple y común. Con esfuerzo e ilusión, el papá le había comprado una mini moto y lamentablemente fue atropellado por un camión repartidor de refrescos. “¡Imagina los sentimientos de mi padre¡ Una cosa es tener un accidente y otra tenerlo de ese modo y en esas circunstancias” decía.
La vocación a la vida consagrada de Cristóbal era inquietante. Siendo adolescente en el movimiento Regnum Chrsiti, afirmaba sin temor a equivocarse que su deseo era llegar a ser sacerdote. Así, hacia el año 1981, una vez concluidos sus estudios de bachillerato ingresó al noviciado de la Legión de Cristo ubicado en Salamanca España. Se puede decir que no fue necesaria la labor de ningún reclutador vocacional, “Este cayó solo”, comentaban los directores del candidatado.
Ya en el noviciado, se desempeñó como guía de las actividades de la conocida “gimnasia” que se llevaba a cabo a media mañana, varios días de la semana en el noviciado. Quienes lo recuerdan afirman que era muy exigente y esforzado y frecuentemente animaba el esfuerzo con argumentos piadosos como “¡hagan el esfuerzo por Cristo!” cuando el clima era particularmente frío y el vapor del aliento salía por oca y nariz en los jardines.
En oficios, entre otras actividades fue zapatero, ayudante del taller de la herrería y como todos, la intendencia de los baños.
Recomendaba realizar la tradicional confesión semanal ante el P. Arumí, “los sacerdotes mayores te comprenden mejor”, decía, “es como si platicaras con tu papá”.
Se dice que durante una jugada de fútbol, en un encuentro trivial y sin intención alguna, algún jugador lo golpeó con el codo en el pecho. Días después caminaba encorvado y pronto los médicos descubrieron el lamentable diagnóstico, cáncer a los veinte años de edad.
Fundador de la primera sección “B” del noviciado a cargo del ahora Mons. Pedro Pablo Elizondo, pronto fue hospitalizado y visitado por el entonces director general de la congregación quien caritativamente decidió trasladarlo a México para que estuviera cerca de sus familiares. “En México hay muy buenos médicos”, le dijo, quien recibió la orden con gran satisfacción y sorpresa pues él mismo ni se imaginaba que su traslado fuera posible.
Acogido en las sedes de México, fue intervenido quirúrgicamente por los médicos, entre los que se dice, se encontraba “colado”, uno de sus hermanos quien estaba decidido y dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario para salvarlo. Le fue extirpado un tumor de unos quince centímetros de diámetro en la esperanza de que pudiera restablecerse. Los esfuerzos fueron inútiles pues el cáncer había ya invadido múltiples órganos lo que lo llevó a meses de agonía.
“Quiero ordenarme sacerdote” imploraba al entonces P. Pedro Pablo, “solicite su permiso a ver si le dan autorización”. Las disposiciones canónicas impidieron su deseo pues no cumplía con la edad mínima requerida en el Derecho Canónico. “Es todavía muy joven”, decían sus directores.
En paz atendía a las eventuales visitas ofreciéndoles golosinas que por su situación de salud él ya no podía consumir. En sus últimos días, la enfermedad lo agotaba y los medicamentos lo hacían dormir, no obstante su obsesivo seguir la vida de comunidad. “Comparta los chocolates a mi visita” le pedía a su enfermero con voz ronca y apagada al despertar súbitamente cuando alguien iba a visitarlo.
“¿Cómo voy a morir?” enfrentó a uno de los médicos. “Morirá de un paro respiratorio o de un paro cardiaco”. Días antes de su muerte le fue administrado el sacramento de la Unción de los Enfermos por su anterior maestro, el P. Arumí, quien anunció a sus novicios “Les tengo una gran noticia, Dios ha visitado nuestro colegio. Un gran sufrimiento ha llegado a llegado a uno de nuestros alumnos a quien ya le dado la santa unción”.
En paz, con pleno conocimiento de su pronto deceso, al cuidado de los miembros consagrados del Regnum Christi y en compañía de sus familiares y amigos, en un sillón del hospital falleció el H. Cristóbal Serratos, entonces novicio de la Legión, quien por este hecho y por derecho, se le confirió el honor de ingresar y morir dentro de la congregación como verdadero religioso sin haber profesado los votos.
Una multitud de amigos, bienhechores y familiares acompañaron sus restos un panteón ubicado cerca de la zona conocida como la Herradura de la Ciudad de México en donde sus restos reposan en paz.
Una vida efímera de un par de décadas fue suficiente para gestar la fe que aprendió de su familia e impulsarla a través dela vivencia de la vida religiosa en un noviciado de la Legión.