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domingo, 2 de enero de 2011

2 de enero. ¿Quiénes recibieron la sotana en 1986?


RICARDO DE LA TORRE NOS COMPARTE:
(ACTUALIZADO EL 3 DE ENERO: EDUARDO MONTERRUBIO ENVÍA UNA FOTOGRAFÍA DE ESA GENERACIÓN)

Mis estimados:
Quiero hacer memoria ahora sólo de los nombres de quienes ingresamos al noviciado en Salamanca en el año de 1986 en ambas secciones. A ver si me ayudan a recordar.

SECCION A:
Alejandro Ordieres, Alberto Mestre, Ricardo de la Torre, Tomás Lepe, Pablo Pedro Hurtado, Miguel Segura, Alfonso Luján, Gonzalo Suárez, Guillermo Macías, Francisco Domínguez, Alejandro Zamora, José Angel Castelló, José Manuel Castro Jurado, Martin de Saint Front, José Luis (el etarra de Burgos), Chanca (el chalado de Zamora), José Manuel del Río, Trujillo (el del mechón o de las nieves perpetuas), Luis Arturo de Anda, Alejandro Lerdo de Tejada, Gustavo Fernández, Thomas Berg?, Giuseppe Gamelli, Carlos Martínez, Arturo González (el sabelotodo), Jos´Luis Rueda... hasta aquí me llega la memoria de la sección A.

SECCION B
Luis Miguel García de Alba, Carlos Avendaño, Eduardo Monterrubio, Luis González Aguilar, José Ramón Hurtado, Alberto Calvo, Ramón Reina, Eduardo Reina (el inventor del famosísimo "ladrillo Reina"), Mateos (no recuerdo su nombre), Daniel Blanco, Daniel Rodríguez, Alberto Medina, Luis José Medina, José Carlos Pajuelo, Pedro Ocaña, José María Moriano, Miguel Cavallé, Justo Gómez, osé Tomás Gómez, José Manuel Otaolaurruchi.

jueves, 28 de octubre de 2010

28 de octubre. HOY PRESENTAMOS. Un mensaje del P. Leopoldo Cuchillo, L.C.


EL PADRE LEOPOLDO CUCHILLO NOS COMPARTE (a través de Édgar Martínez)

(El padre es formador en el centro de noviciado y humanidades de Salamanca)

¡Venga Tu Reino!

Y los demás… ¿no somos noticia?
Leopoldo Cuchillo, LC
Parece que las olas no dejan de llegar; es como cuando uno se baña en el Cantábrico, en esa playa de Guerra tan querida, con mar movido. Las olas llegan sin parar, una tras otra, sin tregua, y uno lucha por irlas pasando como puede, por arriba saltando, por abajo buceando, de espalda o de pecho si se deja…pero llega un momento en que se siente uno cansado, que los golpes marcan de dolor los músculos, y sin embargo…las olas no dejan de llegar. Y uno que es “marino por devoción”, aguanta, afronta y se curte, disfruta, pero no deja de ser doloroso y cansado.
Los legionarios seguimos siendo noticia. Algunos legionarios siguen siendo noticia. Desde que hace unos años saltaran a la luz los hechos que todos conocemos de sobra, y que se encargan de seguirnos recordando, no hay semana que en el algún punto de nuestro mundo, no seamos noticia. Algunos. De esos, como se habla mucho, me abstengo.
Hoy quiero dedicar estas líneas a todos aquellos legionarios, hermanos y compañeros, que nunca han salido en la prensa, aquellos que su vida es tan “rutinaria y gris”, tan oculta a las luces de los medios, tan sin noticia, que nunca salen. Cientos de sacerdotes legionarios, algunos miles de religiosos legionarios y seminaristas menores que siguen trabajando día a día, sin ser noticia y sin pretenderlo. Como no puedo escribir de todos, como digo son miles, hablo de los que me rodean.
Desde México, Madrid o Chile…nos llaman para saber qué está pasando. Y nos sorprenden las llamadas, pues… ¿qué está pasando?. Que nos hemos levantado a la misma hora y después de nuestro ofrecimiento a Dios, hemos seguido haciendo aquello que no es noticia: trabajando en lo de siempre, buscando cumplir nuestro deber, dejando la piel por los demás y por la Iglesia.
Aquí en mi comunidad, los sacerdotes y religiosos profesores, se levantan y cada día se enfrentan a una torre de cuadernos de latín, y lo que es peor, de griego, que corregir. Se sientan en sus despachos a preparar las clases de arte, literatura, elocuencia o estilo; bajan a atender en los despachos las dudas de los religiosos jóvenes, que no saben cómo atacar esas materias a veces arduas. Y como premio…algunos sábados se van de paseo a un bosque cercano a charlar y reírse un rato, para al volver, seguir con la torre de cuadernos y las dudas. Esto no es noticia, pues es lo de todos los días.
En mi comunidad también están un par de sacerdotes y unos jóvenes religiosos, que les ayudan, que se encargan de dar de comer y de vestir a los demás de la familia,…familia numerosa de 170 miembros. No sé cómo le hagan pero con frecuencia creo en los milagros al ver los resultados. Los he visto preocupados cuando no llega para comer, cuando no saben de dónde sacar para comprar lo que una comunidad tan grande necesita. Les veo y les admiro cuando salen a pedir ayuda, pues no es fácil atender a tantas necesidades. ¿Su descanso? Ver cómo desaparecen de las mesa las magdalenas del desayuno o los riquísimos callos de los miércoles. Pero esto tampoco es noticia, pues es lo de todos los días.
En mi comunidad hay un grupo de religiosos y tres sacerdotes que se pasan la vida sentados en el despacho, atendiendo a todos estos jóvenes, que tienen la ilusión un día llegar a ser sacerdotes. Preocupaciones, alegrías, estudios, vida espiritual, …todo pasa por los despachos de estos formadores que no son noticia, pues así es un día y otro, sin brillo ni luces. Descansan en la merienda diaria, “discutiendo” sobre la cafetera convertida en tetera, o las últimas anécdotas del día. Pero son anécdotas grises que no son noticia.
Y, sobre todo, en mi comunidad viven 150 jóvenes de edades entre los 18 y los 26, que estudian, comen, juegan, pasean y rezan; jóvenes que han entregado su vida a Dios, que han dejado familia, país, amigos, un futuro próspero, pero que no son noticia tampoco. Conocer a cada uno es un reto y una aventura…pero de esas sin brillo, de las que no interesan a los periódicos, pues no hay “carne” que morder. No son noticia.
Para los medios no existen ni esos profesores, ni el equipo de formadores y administradores y mucho menos los jóvenes novicios y religiosos que viven en mi casa, porque no son noticia. Cumplen, son fieles, luchan, sufren y ríen,…pero no son noticia.
Algunos hermanos míos están saliendo de la Legión. Y me apena porque con muchos de ellos he convivido, reído, luchado y sufrido. Los conozco y me conocen. Son mis hermanos. Y me duele como no se puede, ni quiero, expresar aquí, pues los dolores de familia se llevan en familia. Algunos de ellos están siendo noticia. Mejor dicho…los están haciendo noticia. Y mi madre y mis primos y mis amigos de México y de Chile me preguntan por ellos, por los que hoy son noticia, los que los medios airean o los que en ellos se airean…les respondo como puedo, mordiéndome el dolor y a veces las lágrimas. Son mis hermanos. Pero cuando me preguntan: “Y tú, ¿qué haces?”…¿yo? Hombre!, pienso, ahora si voy a ser noticia. Quizás me saquen al menos en la hoja parroquial; “¿Yo?” y tratando de pulir mi elocuencia, trato de contar mi vida… “pues cada día me levanto, rezo, trabajo, sirvo a Dios y a su Iglesia, leo en la prensa a los que son noticia y sigo pasando las olas, alegre por poder disfrutar de lo que hago, de esta mar que me encanta. Feliz por estar rodeado de cientos de sacerdotes, de miles de compañeros legionarios y miembros del movimiento, ancianos, maduros, jóvenes, y niños que junto a mí, sin ser noticia, disfrutan de lo que hacen, aunque a veces el mar se pone “bravo”. Y miro la prensa, y veo las noticias…pero no salimos en las noticias.
Para mí estos hermanos con los que convivo son la mejor noticia. Y mi homenaje es para ellos. No salen en la prensa, no les entrevistan en la tele, sus ruedas de prensa no salen en internet; se quedan en los despachos o las aulas…pero cada mañana les veo levantarse alegres para poder seguir entregando su vida en esta Legión. Estos hombres son mis mejores noticias. Si yo fuera periodista…les sacaría en la tele.

jueves, 2 de septiembre de 2010

2 de septiembre. LEYENDAS URBANAS. El huracán Alubión.


FERNANDO TRUJILLO NOS COMPARTE

El huracán Alubión pasó por la navidad del ´98 en Salamanca España.

Desde el 23 de diciembre del 1998, mi equipo y yo nos encargarón un desayuno especial para el 25 de diciembre. Los novicios y humanistas que entraban a la cocina, nos preguntaban que preparábamos de especial.

Desde el 23 de diciembre comenzamos a preparar aproximadamente 1,500 tortillas de maíz. La harina la mandamos traer desde México. Cocinamos pollos, gelatina, hicimos la crema y el 24 de diciembre específicamente freímos las tortillas para hacer los totopos de los chilaquiles e hicimos los frijoles.

Por la noche del 24, ya cocinados los frijoles, puse un letrero para que los despenseros humanistas no metieran los frijoles al refrigerador porque estaban calientes. Pensaba dejarlos en las bases de aluminio toda la noche.

El 25 de diciembre, aún desvelado, dos novicios y yo, pedimos permiso para levantarnos una hora antes del primer turno, como a las 4 y media de la mañana, para poder realizar todo lo que implicaba el desayuno de primerísima de Navidad. Hicimos nuestras primeras oraciones, la meditación, tuvimos Misa privada. Al llegar a la cocina, observé como un hermano despensero del país de Irlanda, sacó la olla de frijoles del refrigerador. Preocupado de que estuvieran descompuestos los frijoles, le pregunté por escrito al despensero, ¿metieron los frijoles calientes al refrigerador? su respuesta fue: estaban fríos en la madrugada que los metimos.

Confiado de su respuesta, observé los frijoles para ver si no tenían burbujas o algún colorido blanco, los comenzamos a calentar y su textura era normal. Total que servimos el desayuno compuesto por jugo de naranja, gelatina, chilaquiles con pollo y frijoles, pastelitos de postre, los famosos donetes, leche caliente, etc.

La comunidad de Salamanca, cuando llegaron al desayuno de Navidad, gustosos veían las mesas. Todos deleitaron las charolas al ver chilaquiles con pollo y frijoles. Las comunidades de humanistas, las dos secciones de novicios y la comunidad de sacerdotes y religiosos se comieron todo, a tal grado que nuestro equipo le tocó algo de chilaquiles porque los frijoles se los comieron todos. Recuerdo al P. Salvador, que por alguna razón llegó tarde al desayuno, pero gustoso repitió frijoles en tres ocasiones. Ya se imaginarán como le fue al amigo P. Salvador.

Después del desayuno, las comunidades fueron a atender su aseo personal y oficios. Posteriormente tocaba tiempo de juegos de mesa. Ya para este momento, algunos hermanos humanistas se comenzaron a sentir mal del estómago. Durante la comida, aunque llegaron a bendecir los alimentos toda la comunidad de Salamanca, algunos hermanos comenzaron a retirarse del comedor por sentirse mal del estómago. Sólo comenzamos a ver como los religiosos y hasta sacerdotes salían del comedor corriendo o con paso rápido. Pasaba el tiempo de la comida, y algunos religiosos y novicios comían poco, y así poco a poco, el comedor se quedó casi solo.

Después de la comida sólo veíamos como los religiosos y novicios corrían a los baños, azotando las puertas para poder llegar al w.c. También veíamos a los asistentes que se trasladaban a la procura para solicitar más papel para los baños. El alubión pegó tan fuerte a la comunidad de Salamanca que los superiores tuvieron que ir a comprar medicamento para los casos más graves y para comprar otro ciento de rollos de papel.

Al juego programado para el 25 por la tarde, las canchas de básquet, voleibol y fútbol rápido y fútbol estaban con muy pocos hermanos, entre ellos yo.

Pasó por Salamanca la tormenta llamada alubión, en unos días memorables. Después de tal desastre estomacal, el hecho fue motivo de risas y burlas sanas. No fue para menos que un equipo de humanistas prepararon para los festejos de Reyes, una presentación a la comunidad del estado del tiempo para explicarnos la presencia de un huracán que pasó por la comunidad de Salamanca, llamado Alubión.

Espero que esta leyenda les recuerde lo divertido que vivimos estos momentos. Fernando Trujillo

jueves, 5 de agosto de 2010

5 de agosto. Nuevo destino del padre Antonio Herrero, LC



El padre Antonio Herrero irá a Salamanca. Algunos preguntaban si era cierto que cambiaba de destino.

Muchos lo recordamos con gran aprecio y gratitud como formador.

Una anécdota del padre Herrero: El padre comenzaba sus clases de canto gregoriano con una frase en latín que, nos decía, utilizaban los clásicos al iniciar sus lecciones: "Laus disciplinae, laus discipulorum, laus magistri".

¿Traducciones?