sábado, 6 de noviembre de 2010

6 de noviembre. La fe del hermano Cristóbal Serratos LC no apareció de pronto

RODRIGO MARÍN NOS COMPARTE:

LA FE DEL H. CRISTÓBAL NO APARECIÓ DE PRONTO.
Fue miembro de una familia católica tradicional, por cierto, muy numerosa para la época. Los sufrimientos que padecieron no fueron sencillos. Hay constancia de que perdió a su mamá cuando él era muy joven. “Nosotros somos como unos aparatos eléctricos”, decía su madre de gran fe, “en cualquier momento nos pueden desenchufar, nuestra vida pende de un hilo”.
"Fue un error médico" decía Cristóbal, “parece ser que era alérgica a la penicilina y se la administraron de modo equivocado” afirmaba como perdonando. Su padre un profesionista notable, al parecer desarrollado en la prensa y medios de comunicación, viudo muy joven, llevó con entereza la encomienda de ser el jefe único de familia renunciando a otras posibilidades. “Prefirió cuidar de sus hijos que iniciar otra familia” afirmaba orgulloso Cristóbal.
Otra pena embargó la adolescencia de la familia, el fallecimiento de uno de sus hermanos en un accidente simple y común. Con esfuerzo e ilusión, el papá le había comprado una mini moto y lamentablemente fue atropellado por un camión repartidor de refrescos. “¡Imagina los sentimientos de mi padre¡ Una cosa es tener un accidente y otra tenerlo de ese modo y en esas circunstancias” decía.
La vocación a la vida consagrada de Cristóbal era inquietante. Siendo adolescente en el movimiento Regnum Chrsiti, afirmaba sin temor a equivocarse que su deseo era llegar a ser sacerdote. Así, hacia el año 1981, una vez concluidos sus estudios de bachillerato ingresó al noviciado de la Legión de Cristo ubicado en Salamanca España. Se puede decir que no fue necesaria la labor de ningún reclutador vocacional, “Este cayó solo”, comentaban los directores del candidatado.
Ya en el noviciado, se desempeñó como guía de las actividades de la conocida “gimnasia” que se llevaba a cabo a media mañana, varios días de la semana en el noviciado. Quienes lo recuerdan afirman que era muy exigente y esforzado y frecuentemente animaba el esfuerzo con argumentos piadosos como “¡hagan el esfuerzo por Cristo!” cuando el clima era particularmente frío y el vapor del aliento salía por oca y nariz en los jardines.
En oficios, entre otras actividades fue zapatero, ayudante del taller de la herrería y como todos, la intendencia de los baños.
Recomendaba realizar la tradicional confesión semanal ante el P. Arumí, “los sacerdotes mayores te comprenden mejor”, decía, “es como si platicaras con tu papá”.
Se dice que durante una jugada de fútbol, en un encuentro trivial y sin intención alguna, algún jugador lo golpeó con el codo en el pecho. Días después caminaba encorvado y pronto los médicos descubrieron el lamentable diagnóstico, cáncer a los veinte años de edad.
Fundador de la primera sección “B” del noviciado a cargo del ahora Mons. Pedro Pablo Elizondo, pronto fue hospitalizado y visitado por el entonces director general de la congregación quien caritativamente decidió trasladarlo a México para que estuviera cerca de sus familiares. “En México hay muy buenos médicos”, le dijo, quien recibió la orden con gran satisfacción y sorpresa pues él mismo ni se imaginaba que su traslado fuera posible.
Acogido en las sedes de México, fue intervenido quirúrgicamente por los médicos, entre los que se dice, se encontraba “colado”, uno de sus hermanos quien estaba decidido y dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario para salvarlo. Le fue extirpado un tumor de unos quince centímetros de diámetro en la esperanza de que pudiera restablecerse. Los esfuerzos fueron inútiles pues el cáncer había ya invadido múltiples órganos lo que lo llevó a meses de agonía.
“Quiero ordenarme sacerdote” imploraba al entonces P. Pedro Pablo, “solicite su permiso a ver si le dan autorización”. Las disposiciones canónicas impidieron su deseo pues no cumplía con la edad mínima requerida en el Derecho Canónico. “Es todavía muy joven”, decían sus directores.
En paz atendía a las eventuales visitas ofreciéndoles golosinas que por su situación de salud él ya no podía consumir. En sus últimos días, la enfermedad lo agotaba y los medicamentos lo hacían dormir, no obstante su obsesivo seguir la vida de comunidad. “Comparta los chocolates a mi visita” le pedía a su enfermero con voz ronca y apagada al despertar súbitamente cuando alguien iba a visitarlo.
“¿Cómo voy a morir?” enfrentó a uno de los médicos. “Morirá de un paro respiratorio o de un paro cardiaco”. Días antes de su muerte le fue administrado el sacramento de la Unción de los Enfermos por su anterior maestro, el P. Arumí, quien anunció a sus novicios “Les tengo una gran noticia, Dios ha visitado nuestro colegio. Un gran sufrimiento ha llegado a llegado a uno de nuestros alumnos a quien ya le dado la santa unción”.
En paz, con pleno conocimiento de su pronto deceso, al cuidado de los miembros consagrados del Regnum Christi y en compañía de sus familiares y amigos, en un sillón del hospital falleció el H. Cristóbal Serratos, entonces novicio de la Legión, quien por este hecho y por derecho, se le confirió el honor de ingresar y morir dentro de la congregación como verdadero religioso sin haber profesado los votos.
Una multitud de amigos, bienhechores y familiares acompañaron sus restos un panteón ubicado cerca de la zona conocida como la Herradura de la Ciudad de México en donde sus restos reposan en paz.
Una vida efímera de un par de décadas fue suficiente para gestar la fe que aprendió de su familia e impulsarla a través dela vivencia de la vida religiosa en un noviciado de la Legión.

4 comentarios:

  1. Aclaro que no tengo la certeza de que haya sido o no humanista ni tampoco la medida del tumor. Seguramente habrá documentos que lo describan con mejor exactitud estos datos el capítulo de los testimonios de los sacerdotes que se ordenaron en 2004 en donde se incluyó un capítulo especial del H. Serratos.
    Quien tenga información adicional puede enviármela al correo marinvilchis@gmail.com a fin de tener una compilación más amplia en vísperas del XXV aniversario de su fallecimiento el próximo año. Saludos

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  2. Yo ya puse en otro foro de exLC un comentario del H.Cristóbal. Yo sí que tengo datos porque en una reunión con el P.Arumí (que en paz descanse) en Irlanda, le pregunté que nos diga su experiencia con el Hermano, y nos habló durante una hora. Una hora que yo tengo muy grabada. Debo añadir que el H.Cristóbal empezó Humanidades en Salamanca. Un día jugando al fútbol recibió un fuerte balonazo en el pecho. A los pocos días esa zona se fue oscureciendo. Pensaban que era fruto del balonazo y era pasajero, pero después vieron que algo más había. El tumor. Espero haber resuelto tu duda, si tienes alguna más y puedo ayudarte ya sabes donde puedes encontrarme.

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  3. Estimado Manuel, te agradezco mucho tu comentario, la precisión de algunos datos y el material del que dispones. Mucho te agradecería te pudieras poner en contacto a traves de mi correo marinvilchis@gmail.com a fin de ponernos de acuerdo para conocer el material de audio de que dispones. Un saludo

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  4. Mejor no hablar del "entonces" director general aquí. En aquel entonces él ya estuvo en una relación sexual con al menos una persona. Si estuvo consciente de lo que libremente hacía, entonces no se puede hablar de una intención caritativa, pues el alma en el estado de pecado mortal habitual no puede presumirse de tener tal intencion. Si es que no estuvo consciente ni libre, es decir si no estuvo en plena posesión de sus facultades, pues tampoco se puede hablar de una intención caritativa. Parece mejor simplemente quitar la referencia. Sugiero que diga que el Hno. obtuvo permiso trasladarse a Mexico, y basta.

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